palabras

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El hombre condicionado
Cae, cae, cae
En estereotipos ordenados

El hombre condicionado
Que divertido es
Mirarlo con cara de no entender


María Romina Cáceres

palabras

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¡Oh musa!
Un desatino en tu mirada
y a tus ojos negros dejaran
de decir mis palabras.
No quiero que me quemes a dentro,
no quiero que me lastimes en el alma,
no quiero mis ojos lagrimeantes
porque así tiene más intensidad
la estática apariencia de esperarte.
Quiero que me alegres la vida,
quiero que sueltes el alma,
quiero que ahogues mis penas
sin producirme nuevas.
Quiero que seas más allá de la apariencia.
Quiero no se volcánica más acá de la apariencia.
No quiero explosiones,
no quiero implosiones,
no quiero malentendidos,
no quiero desatinos.
No quiero equivocarme
por mirar en otros ojos
lo que nunca encontré en los tuyos
e invente para los míos.
No quiero mirar más intensamente en el alma de nadie
para descubrir como me ardes.
No quiero tenerte más entre mis brazos anhelantes,
como si fueras mis ojos favoritos,
y me niegues tu mirada.
Extraño tu mirada pero más extraño tus palabras
aunque no quieras explicarme nada.

Maria Romina Caceres

calidoscopio 59

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Capaz no tenia resueltas muchas de mis dudas
Pero me cautivaste lo suficiente
Y dije: ¿por qué no?
Y sin tener sanado mi pequeño corazón
Me lance atrevida al nuevo juego
Y no pensaba en el pasado,
Y no pensaba en las heridas
Las heridas que hicieron otros
Y el juego dejo de ser divertido
Y dejaste de jugar
Sin siquiera avisar
Entonces, las acechantes dudas volvieron triunfantes.

Tiendo a la tristeza, en mi, ella reina.

María Romina Cáceres

Calidoscopio 58

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Ya ninguno de los dos pensaba que las cosas podían cambiar, había desilusión en el ambiente, poca imaginación para pensar un camino positivo entre tanta oscuridad. Desesperante panorama para un hombre y una mujer. El entrecruce de miradas es sutil, entre ojos lagrimeantes y ojos que contienen la humedad del alma, hay ganas de llorar en el espacio, hay ganas de gritar “¡no aguanto más!”, hay ganas de unirse en un abrazo infinito y sostener un “te amo”, pero resulta imposible. En ese espacio no hay más lugar que para las miradas, ya no hay más que decir, las palabras no agregarían nada a la situación, tampoco le restarían tensión. Incomunicados verbalmente, intentan decirse todo gestualmente: los reclamos, las disculpas, los agradecimientos, las penas, los dolores y los buenos recuerdos. Luego que todo se haya intercambiado, se darán media vuelta y se irán cada uno por su lado, con esa sensación bien conocida de no haberse dicho todo.

María Romina Cáceres

caramelitos

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Entonces pensé que las cosas no podían ser tan difíciles
y me relaje, y note que las cosas se movían de lugar
sin que yo impusiera ningún orden, se acomodaban,
en momentos de manera que parecía complicada
en momentos de manera alegórica
en momentos de manera extraordinaria
en momentos de manera equilibrada

todo parece más sencillo
quien sabe si lo será pero se ve más sencillo
más simple, más grato, más relajado

la vida puede ser mágica
rodeada de música, fresias y dulces

María Romina Cáceres
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HAGAMOS UN TRATO

Compañera,
usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez
sino contar conmigo.

Si algunas veces
advierte
que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro;
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.

Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense que es flojera
igual puede contar conmigo.

Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.

No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

Mario Benedetti

calidoscopio 57

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Me he quedado sin musa

Nunca te canto cuando me das vida, solo cuando partes
Cuando partes yo recuerdo que eras vos por quien las palabras salían
Salían siempre correctas, siempre ubicadas, siempre fascinantes
Será una partida mas, será una partida para siempre

Oh musa si vuelves no se si he de aceptarte
La inspiración del dolor puede ser agobiante,
Pero salen palabras igual de fascinantes
Las penas pasan, y la hoja en blanco parece anhelarme
Quisiera que cuando voy volviendo, ella no me aceptase.

Me gustaba tanto el mundo,
Se va atenuando la metáfora,
Se va haciendo pertinente,
Va aflorando algo plausible
Algo real.

No me gusta ese mundo
No es el mundo que cree
No es mi mundo fantástico,
No es mi utopía

Te extrañare, mi musa
Quisiera decir que este será el último poema que te escribo
Pero te extrañare, y no se cuanto ni cuanto tiempo
Extrañare tus ojos negros
A los que alguna vez les dedique estas palabras:
"Tus ojos negros
Me gustaría mirarlos
Sabría mirarlos sin intimidarlos
Sin chocar con tu mirada
En un encuentro desprolijo"

Y ahora no habrá más encuentros.

María Romina Cáceres